En la cocina
La carne de equino tiene cientos de posibilidades, todas ellas deliciosas. En crudo, el carpaccio, con un corte muy fino, y el steak tartar sacan algunas de las mejores características de este producto.
Luego, la parte más tierna, como el lomo, el solomillo o el entrecot son perfectos para hacer a la brasa o, en casa, a la plancha.
Y están los guisos, las cocciones lentas, que sacan la melosidad de este producto. Los filetes de babilla en salsa o la carne guisada con verduras descubre nuevos sabores a los amantes de la cocina.
Otra manera de extraer todos los jugos de la carne de caballo es cocinarla al horno, en una sola pieza, acompañada de patatas y verduras. Un plato completo, fácil y que casi no requiere esfuerzo.
Las carnicerías especializadas en carne de equino venden también salchichas, chorizo, hamburguesas, chistorras y salchichones. Y, evidentemente, la archiconocida cecina, un manjar que se disfruta en muchas mesas españolas.





