La carne de equino es deliciosa, asequible, muy versátil en la cocina y además sanísima. Pero más allá de todas estas características, hay una razón muy importante por la que deberías incluirla en tu dieta: colabora con el mantenimiento del mundo rural.
Lo primero que tienes que saber es que algunas razas de equino están en peligro de extinción porque su bajo consumo hace que las explotaciones tengan poca rentabilidad. Si los ganaderos que las crían deciden dejar de hacerlo, la raza desaparecería.
Además, hay que tener en cuenta su importante relación con el entorno, pues los equinos protagonizan labores de aprovechamiento de los recursos vegetales de las zonas montañosas donde residen. De este modo, contribuye al mantenimiento del ecosistema de los pastos de montaña, sobre los que incide de forma positiva, rebajando así el riesgo de incendios forestales porque desbroza los montes y así se conservan los paisajes de montaña.
Se trata de una ganadería en extensivo, con todos los beneficios que eso conlleva, pero además genera un producto alimenticio de alta calidad. En definitiva, su aportación al desarrollo rural es fundamental, pues el aprovechamiento de pastos y la cría de caballos irrumpen en el paisaje ganadero de muchas áreas rurales de España.
Hay que tener en cuenta que las explotaciones de equinos cuidan con mimo a los animales, que se crían libres en los pastos altos. Luego, en invierno, cuando las temperaturas bajan y el alimento escasean en las montañas, las manadas descienden para que ser alimentados con avena. Así que con una dieta 100% natural y la posibilidad de que las crías crezcan en libertad, las explotaciones de equino garantizan una carne de gran calidad.
Así que cuando vayas a tu carnicería de confianza, ten en cuenta todos estos factores. Al comprar carne de equino colaboras con el medio ambiente y con el medio rural.